EL PALACIO DEL CONDE LUNA EN LA HISTORIA

martes, 26 de enero de 2010






El Palacio del Conde Luna está situado ocupando gran parte del ángulo suroccidental de la muralla tardorromana de Legio, de finales del s.III, en el espacio formado por las calles La Rúa, Conde Rebolledo y la Plaza del Conde. El barrio donde se ubica, Palat de Rey, fue el centro político de la ciudad altomedieval. En este lugar existió todo un complejo palatino donde habitaban los reyes leoneses. Hoy se desconocen los límites de lo que fue el Palacio real, aunque pudo ocupar el solar en el que posteriormente se situó el palacio de los Luna. No obstante, todo este centro político se trasladó en el s.XI a la zona de San Isidoro, para retornar a este lugar en el s.XIV cuando el rey Enrique II de Trastámara decide levantar un nuevo palacio, aunque ya fuera de los límites del recinto antiguo, en el nuevo burgo medieval. Este mismo rey, y ya a finales del s.XIV, obsequia a la familia de los Quiñones con el solar de Palat de Rey. Los Quiñones eran una familia de nobles muy representativos de nuestra ciudad. Cercanos a la monarquía, miembros del Consejo Real, los miembros de esta familia desempeñaron cargos de alto poder en la Corte de los Trastámara. Los Quiñones ostentaban el título de Señores de Luna y en tiempos de Enrique IV de Trastámara, en 1462, recibieron el título de condes, por lo que hoy en día seguimos conociendo este edificio como Palacio del Conde Luna.




Ya con el solar de Palat de Rey en sus manos, Pedro Suárez de Quiñones o bien su hijo Diego Fernández de Quiñones, decidieron emplazar su palacio en unas fechas próximas a las de su real vecino. Avanzando en el tiempo, y llegando al s.XVI, la pujante economía del momento llevó a las familias de nobles de la ciudad a construir nuevos palacios o reformar y ampliar los ya existentes. En nuestro caso fue el Cuarto Conde de Luna, Don Claudio Fernández de Quiñones, el que decidió ampliar las estancias de su antecesor. El único vestigio que aún pervive de este momento es la torre de sillería, si bien su proyecto incluía una fachada monumental en estilo renacentista, paralela a la línea de fachada que vemos hoy y en cuyo fin se levantaba la torre norte, gemela a la torre sur que aún pervive. En el pavimento de la Plaza del Conde se han señalado los límites de esta fachada por medio de dos líneas paralelas que van a parar a un local comercial, en cuyo sótano se pueden ver los cimientos del desaparecido torreón norte. Igualmente se pueden apreciar los arranques de esta fachada en el muro de la torre sur.
Este proyecto de Don Claudio fue continuado por su hijo, Luis Vigil de Quiñones y su nieta Catalina de Quiñones, si bien finalmente quedó inconcluso.
En el s.XVIII el barrio de Palat había perdido ya parte de su antiguo esplendor. Los nobles que vivían en este lugar optaron por trasladarse a la Corte, a Madrid, dejando en sus palacios a simples administradores de sus bienes. En nuestro caso, el legado de los Condes de Luna, pasó a manos del Duque de Frías. El decaimiento del barrio se reflejó en el palacio, reflejado en la constante transformación de sus dependencias. A mediados del s.XIX se cede el uso del edificio al Ayuntamiento de la ciudad para destinarlo a Casa de Mendicidad. Probablemente, en el año 1862, el Ayuntamiento acuerda el derribo de lo que llegara a haberse construido de la fachada renacentista y de la torre norte.
En 1878 Eduardo de Nava y Pérez arrienda parte del palacio al Duque de Frías para transformarlo en viviendas de vecinos. En esta época incluso se instala un salón de baile en la primera planta de la torre. Dos años más tarde, en 1880, un hidalgo enriquecido, Pedro Álvarez Carballo decide adquirir al duque el palacio. La muerte de este caballero, soltero y sin hijos, traslada el conjunto de sus propiedades a su hermana y a su esposo, María Álvarez Carballo y Secundino Gómez López.
A partir de ese momento, el palacio de los Luna es destinado a sucesivas funciones: fue Banco de España entre 1890 y 1903 y, a partir de 1928 se utilizó su planta baja como almacén de frutas, mientras que los pisos superiores se destinaban a vivienda de estos comerciantes.
En 2001 el Ayuntamiento de León decidió establecer un acuerdo de arrendamiento con la Fundación Álvarez Carballo con el fin de recuperar parte del Palacio de los Conde de Luna. Así, en el año 2004 se iniciaba un estudio que daba a conocer el verdadero estado material y funcional del conjunto arquitectónico. Tras cinco años de intenso trabajo, el emblemático Palacio del Conde Luna abrió sus puertas el 18 de noviembre de 2009.

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